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Insulae

Publicado el sábado, 25 de julio de 2009 -

Estamos acostumbrados a ver en películas y documentales las típicas casas romanas, "domus", con su atrio, peristilo, (patio ajardinado rodeado de columnas y con una piscina), etc. Sin embargo se ve a leguas que este tipo de viviendas eran de personas acomodadas.

En la Roma del siglo I se calcula que de un millón de habitantes, unas ochocientas mil personas vivían hacinadas en unos edificios llamados insulae. El nombre a estos edificios les viene de "perilla" ya que ocupaban una manzana entera, ínsula (isla).

insulae
Insula del siglo II en la colina del Capitolio, Roma.

Estos edificios llegaron a tener hasta 6 pisos de altura, lo normal era entre 3 y 5 plantas y sus inquilinos ocupaban unos habitáculos llamados cenacula. Cicerón,  (106 a.C. – 43 a.C.), decía:

“Romam ... cenaculis sublatam atque suspensam” 
(“Roma sometida a los cenacula y suspendida”). 

La ínsula solía tener un solo dueño y todos sus habitantes eran inquilinos arrendados. Estos caseros eran unos especuladores que construían más viviendas y pisos de la cuenta, escatimaban en los materiales de construcción,  abundando la madera y la arcilla, que hacían a las ínsulas muy inestables y altamente inflamables, siendo un verdadero peligro el cocinar, alumbrarse por las noches y calentarse en invierno para combatir el frio. 

insula
Maqueta de la ínsula  Casa de Diana, Ostia

Los derrumbes y los incendios estaban a la orden del día, lo que motivó una serie de reglamentaciones para su construcción que fueron evolucionando con el tiempo. La planta baja tenía unos locales ocupados por comercios abiertos a la calle llamados tabernae. Esta planta baja era la única que solía tener agua corriente y alcantarillado, el resto de las plantas, sin los servicios mínimos, hacían un peligro el caminar por las calles ya que los excrementos y desechos eran arrojados por las ventanas. En muchas de ellas, carentes de pasillos, los vecinos de las plantas más altas tenían que cruzar por las cenacula de los pisos inferiores hasta llegar a la suya.
 incendio_de_roma

En el famoso incendio que padeció Roma, en tiempos de Nerón, y que duró cinco días, se destruyeron una cantidad enorme de ínsulas, espacio que después fue reordenado más racionalmente, y se sospecha que fue intencionado.

Para saber más:  Insulae,   Imperium Romanum,   Itinera Classica.

3 comentarios :

  1. Las Insulaes no sólo llegaron a tener hasta 6 pisos, lo que pasa es que hoy en día se conservan pocas y sólo alcanzan esa altura. Tras casi dos milenios, y en algunos caso más, la mayoría se han perdido, pero los pocos ejemplos que se conservan no son suficiente para sepamos cómo eran realmente las manzanas de las ciudades romanas. Y que no se conserven no quiere decir que las construccienes fuesen de pésima calidad, que lo solían ser hasta que en época imperial se regularon las écnicas y los materiales, tanto que incluso en la actualidad algunas insulaes son hoy dia habitadas en las ciudades, aunque totalemnte enmascaradas tras siglos de reformas.
    Las leyes romanas nos son muy útiles para deducir cuestiones en este respecto; Julio César legisló la altura máxima de las insulaes, que no debía superar los 8 pisos, y sabemos que en Roma existían más de 12 viviendas superpuestas en grandes insulaes, muchos de estos pisos eran ocltados a las autoridades imperiales para afinar a más gente aún, e áticos, pisos subterráneos, entresuelos, o construcciones a diferentes alturas, y es que a diferencia de la actualidad la ley romana permitía que por razones diversas la altura de cada piso alcanzase más de 4 metros, casi el doble de lo que es un piso para nosotros, evidentemente, aprovechando esta ley (posteriormente corregida), los promotores respetaban la altura pero no los niveles. Incluso se tiene constancia de edificios que contaban con montacargas para salvar las grades alturas, el precedente directo de nuestros ascensores. Claro que no debemos generalizarlo, seguramente sería una excepción. Más común era que las insulaes contaran con agua corriente traida por cañerías de plomo y con letrinas y desagues que desembocaban en tubrias de cerámica que vertían los residuos en las cloacas. Esto ocurría en las ciudades en la que el agua abundaba, y ya en el siglo I, Vitruvio desarrolla este tema en su tratado de arquitectura.

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  2. Muchísimas gracias por las observaciones, que amplian y corrigen de una forma magistral el tema.

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  3. interesantísimo....gracias!!

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