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San Guinefort, un perro santo.

Publicado el domingo, 16 de junio de 2013 -

San Guinefort, según el artista Kent Roberts

La historia de San Guinefort fue descubierta por el dominico francés, Esteban de Borbón que vivió en el siglo XIII y es una de las más curiosas del Santoral Católico ya que San Guinefort fue un perro.

La festividad de San Guinefort se celebraba el 22 de agosto.



Traducción de la historia de San Guinefort extraida de "De Supersticione" y redactada por Esteban de Borbón en el siglo XIII.

“En la diócesis de Lyon muchas mujeres confesaron que habían llevado a sus hijos a San Guinefort. Como pensé que se trataba de una persona santa, continué con mi investigación y finalmente descubrí que en realidad era un galgo, que había sido asesinado de la manera siguiente:Cerca del pueblo de las monjas de clausura de Neuville, en la finca del señor de Villars existe un castillo. El señor de este castillo y su esposa tuvieron un hijo. Un día, cuando el señor y la señora habían salido de la casa, y la nodriza había hecho lo mismo, dejando al niño solo en la cuna, una enorme serpiente entró en la casa y se acercó a la cuna del infante. Al ver esto, el galgo, que se había quedado atrás, persiguió a la serpiente y la atacó por debajo de la cuna, mordiéndole por todas partes, la serpiente también se defendió hiriendo al perro gravemente. Por último, el perro la mató y la arrojó lejos. La cuna, el suelo, la boca y la cabeza del perro estaban empapadas en sangre de la serpiente. Aunque gravemente herido por la serpiente, el perro permaneció en guardia junto a la cuna. Cuando la nodriza regresó y vio todo esto pensó que el perro había devorado al niño, y dejó escapar un grito de terror. Al oírlo, la madre del niño también corrió, pensó lo mismo y gritó también. Así mismo, cuando llegó el caballero pensó igual, sacó su espada y mató al perro. Al acercarse a la cuna del niño lo encontraron durmiendo sano y salvo. Buscaron una explicación y descubrieron a la serpiente en pedazos por las mordeduras del perro que ahora estaba muerto. Comprendiendo entonces lo ocurrido lamentaron profundamente haber matado al perro y lo enterraron frente a la puerta de la casa solariega, apilaron un gran montón de piedras encima y plantaron árboles alrededor [...] Los campesinos, al enterarse de la conducta del perro y de la forma en que había sido asesinado, aunque equivocadamente, por un acto para el que se podría haber esperado alabanza, visitaron el lugar, honrando al perro como un mártir, pidiéndole remedio cuando estaban enfermos o en la necesidad de algo”. 

A la vista de este relato de Esteban de Borbón, la Iglesia  prohibió venerarlo por tratarse de un perro, pero los lugareños siguieron visitando su tumba y pidiéndole protección para los niños. Su culto se prolongo siete siglos más, hasta el año 1930.

La plegaria a San Guinefort reza así:  “San Guinefort, protégenos de los idiotas y las serpientes malvadas”. Aunque a él nadie lo protegió de la estupidez de su amo.

Fuentes:  “De Supersticione”  de Esteban de Borbón, (versión traducida al inglés por Fordham University), Historias con HistoriaSan Guinefort, Esteban de Borbón.

14 comentarios :

  1. Un ejemplo más de cómo una cosa es la religión oficial y otra muy distinta la vivida por el pueblo, aunque esté muchas veces teñida de superstición.
    Un saludo.

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    1. Esteban de Borbón fue un fraile dominico e inquisidor francés.
      A pesar del miedo y la opresión que ejerció la Inquisición, las creencias populares sobrevivieron debido a que las supersticiones están en nuestros genes.
      Saludos.

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  2. Yo he oído una variante de esa historia, supongo que habrá muchas.
    Un abrazo, amigo.

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    1. Existen leyendas parecidas a esta en todas las culturas. Es muy famosa la leyenda galesa del perro Gelert. Todo transcurre igual pero el atacante fue un lobo y no una serpiente. Su dueño, el principe Llewellyn, dicen que nunca volvió a sonreír.
      Lo que hace diferente a la historia de Guinefort es que tras su muerte fue venerado como santo.
      Un abrazo, Antorelo.

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  3. Grande mi desconocimiento de este "santo", muy curiosa la historia. Un abrazo

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    1. Hola Ester. Hasta hace unos días yo tampoco sabía de su existencia.
      Es bastante curioso que sus vecinos lo considerasen un santo con día oficial y todo. El 22 de Agosto.
      Un abrazo.

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  4. Pues que nos proteja San Guinefort, de las serpientes que nos rodean. Aunque estas, son de dos "patas".

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    1. Posiblemente sea el santo adecuado para pedirle amparo contra la clase política.
      Ya has leído cual es su plegaria:
      “San Guinefort, protégenos de los idiotas y las serpientes malvadas”
      Y nuestros políticos tienen mucho de ambas características, idiotas y serpientes.
      Buena observación, Manolo.
      Un fuerte abrazo.

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    2. ¡Joder! no nos faltaban más que perros santificados. Aunque miránndolo bien, quizá lo merez más que algunos que están en los altares. Un saludo desde mi mejana

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    3. Jajaja... pues si, mirándolo bien algunos lo merecen más y aunque los católicos negamos que tengan alma, te recuerdo que la palabra animal viene de "ánima" y ánima=alma.
      Los antiguos consideraban que todo lo que se movía, tenía un "soplo" divino al que llamaron ánima y de ella viene la palabra animal.

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  5. Hola Antonio:

    La entrada me ha resultado muy curiosa. Pero me pregunto ¿de dónde sacas estas historias? La única explicación es que lees muchísimo y de diferentes temas. En tu caso el saber no ocupa lugar.

    Entre las entradas de Roy y San Guinefort, me imagino la siguiente entrada de perros: San Bernardo... ;-P

    Un abrazo.

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    1. Amigo Ángel:
      Las fuentes de las entradas suelo colocarlas al pie de las mismas.
      Tu pregunta me recuerda una anécdota del historiador Carlos Fisas que, después de dar una conferencia, un señor le preguntó: "¿De dónde saca usted estas historias?" y Carlos le contestó: "De los libros"
      "Bueno, ¡así cualquiera!" fue la respuesta de su interlocutor.
      Un fuerte abrazo, Ángel.

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  6. Una variante que pone mangosta en lugar de galgo es "Rikki-Tikki-Tavi", de Rudyard Kipling. Sin canonización, porque en el cuento de Kipling la mangosta sobrevive.
    ¡Buenísimo, lo de santificar al perro!

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    1. Precioso el cuento de Rikki-tikki-tavi.
      No lo conocía y lo he buscado y leído al ver tu comentario.
      Ciertamente es diferente y con un final feliz, pero intervienen personajes semejantes.
      Hay ciertas historias y fábulas que se repiten aunque con las connotaciones propias de cada cultura.
      Saludos.

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