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Superficiales.

Publicado el viernes, 27 de diciembre de 2013 -


En el primer capítulo del libro Superficiales, titulado «HAL y yo», Nicholas Carr nos dice lo siguiente:

«Durante los últimos años he tenido la sensación incómoda de que alguien, o algo, ha estado trasteando en mi cerebro, rediseñando el circuito neuronal, reprogramando la memoria. Mi mente [...] está cambiando. No pienso de la forma que solía pensar. Lo siento con mayor fuerza cuando leo. Solía ser muy fácil que me sumergiera en un libro o un artículo largo. Mi mente quedaba atrapada en los recursos de la narrativa o los giros del argumento [...]. Eso ocurre pocas veces hoy. Ahora mi concentración empieza a disiparse después de una página o dos. Pierdo el sosiego y el hilo, empiezo a pensar qué otra cosa hacer. Me siento como si estuviese siempre arrastrando mi cerebro descentrado de vuelta al texto. La lectura profunda que solía venir naturalmente se ha convertido en un esfuerzo».

Pues bien... todo esto me ocurre a mí al pie de la letra. Siempre he pensado que la edad tendría mucho que ver, pero Nicholas Carr viene a señalar que las nuevas tecnologías están modificando nuestra manera de actuar y de pensar.

Cuando me siento delante del ordenador e "intento" leer la prensa, son tantos los periódicos disponibles y tantas las noticias que al final acabo cambiando de un medio a otro leyendo los titulares y poco más. Además trato de contestar el correo, visitar los blogs que sigo, echarle un vistazo a lo que los amigos y familiares cuentan en las redes sociales, etc, etc, etc. Todo esto hace que mi comportamiento sea superficial y que ande saltando de un sitio a otro de forma caótica.

Evidentemente, las costumbres se vuelven hábitos haciendo que este comportamiento superficial de saltimbanqui se convierta en una constante. Es lo que Nicholas Carr asevera en su libro «Superficiales: ¿qué está haciendo Internet con nuestras mentes?»

No todo es negativo, esta forma de actuar propicia que aprendamos a procesar mejor la información, pero en detrimento de nuestro poder de concentración, de especialización y de creatividad.

El libro es algo largo y pesado para el tema que trata. Nicholas Carr me convenció de su teoría en los primeros capítulos y sin embargo tiene 334 páginas. O quizás no sea pesado, sino una demostración más de lo que expone. «Su lectura profunda me está suponiendo un gran esfuerzo», como casi todo últimamente, (todavía no lo he terminado).



Fuentes:

6 comentarios :

  1. Suscribo lo que dices, cuesta atender a todo lo que nos llega, es mucha información, pero también es verdad y porque tenemos que defendernos, que parte de esa información es repetida, reiterativa y aburrida.
    Un abrazo grande

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    1. En cualquier caso es mucha y eso hace que andemos al salto de mata y condiciona nuestro comportamiento.
      Un fuerte abrazo.

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  2. Cierto. En casi todos los casos, porque hay quien imprime lo que va a leer o bien, como yo, lo baja a su "ebook". Interesante texto, amigo Antonio.

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    1. Lo verdaderamente peligroso es que el comportamiento que tenemos en internet se contagie y lo mantengamos fuera de la red.
      Que andemos al salto de mata sin fijar suficientemente nuestra atención en nada.
      Es lo que el autor de este libro asevera y creo que no le falta razón.
      Un fuerte abrazo.

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  3. Cierto...

    Hay que estar atentos para procurar que no suceda.

    Besos

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    1. Según el autor del libro, la mayoría de nosotros ya estamos afectados por ese comportamiento, particularmente los jóvenes que han nacido en esta nueva era informática.
      Gracias por tu visita y comentario.
      Saludos.

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Gracias por tu comentario.