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El poema de la cebra.

Publicado el miércoles, 29 de mayo de 2013 -




“Le pregunté a la cebra,
¿Eres negra con rayas blancas?
¿O blanca con rayas negras?
Y la cebra me contestó,
¿Eres bueno y a veces te portas mal?
¿O malo y a veces te portas bien?
¿Eres ruidoso con momentos de silencio?
¿O silencioso con momentos ruidosos?
¿Eres alegre con algunos días tristes?
¿O triste con algunos días alegres?
¿Eres ordenado con algunos descuidos?
¿O desordenado con alguna organización?
Y así siguió y siguió
Una y otra vez.
No vuelvo a preguntarle a una cebra
Sobre sus rayas
Nunca”

-Sheldon Allan Silverstein-


Quiero pedir perdón por la mala traducción que he hecho de este magnífico poema, ¡Traductor, traidor!. Tan mala que ha dejado de ser un poema, pero el mensaje que transmite sigue intacto.

Etiquetarlo y catalogarlo todo es algo innato del género humano, está en nuestros genes, cosa que me parece muy bien. Necesitamos conocer nuestro entorno y para ello nada mejor que catalogarlo, de manera que podamos prever como se comportará. Si podemos confiarnos o por el contrario debemos tomar precauciones.

La ciencia no hace otra cosa que etiquetar y catalogar todo lo que nos rodea,  para  poder comprender y usar adecuadamente los recursos a nuestro alcance. Sin embargo hay cosas de difícil catalogación, que tienen partes encontradas.

Una persona puede ser buena o mala dependiendo desde dónde la miremos. Hay quienes siendo abnegados y cuidadosos con su entorno familiar, son insolidarios e insensibles con las necesidades ajenas. Quienes tienen dos caras diferentes y la opinión de los observadores será la de la cara que ven.

También es sabido que nadie es absolutamente bueno o malo y que en todos nosotros habitan virtudes y defectos.

Aunque yo tampoco pienso preguntarle nada a una cebra, desde que leí este poema no paro de preguntarme si tengo mas rayas blancas que negras o lo contrario.